La gran estafa de la “igualdad”

Benegas y Blanco

Manuel es un estudiante universitario español de 19 años. El pasado curso, su escuela concedió cinco becas para cursar el tercer año de grado en una prestigiosa universidad norteamericana. Ganarían el pasaje quienes obtuvieran las mejores calificaciones. La ilusionante perspectiva le impulsó a cambiar de hábitos: restringió las salidas con los amigos, redujo el tiempo dedicado a sus aficiones y se impuso una férrea disciplina de estudio para obtener las mejores puntuaciones posibles.

Con mucho esfuerzo, mejoró en todas las materias. Y finalmente, antes de que se publicara la lista definitiva, le dieron la buena nueva: sus puntuaciones le permitirían ser uno de los cinco afortunados. No sólo había conseguido sus propósitos; ahora se sentía orgulloso y seguro de sí mismo. Había comprobado que el esfuerzo tenía recompensa… o al menos eso creía.

La política de la universidad era primar a las mujeres porque eran muy escasas en esa especialidad

Pero, cuando llegó el gran día, su nombre no estaba en la lista definitiva. Su alegría se transformó en angustia; y después, cuando comprobó que no se trataba de un error, en desolación. ¿Qué había ocurrido?

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