Por qué fallan casi siempre los ingenieros sociales

Juan M. Blanco

Los medios y buena parte de los llamados intelectuales, han difundido la creencia de que la solución a todos los problemas consiste en que la sociedad sea guiada por verdaderos expertos, personas con un elevado nivel de conocimiento y preparación. Así, los ciudadanos deberían abandonar sus criterios y decisiones personales, supuestamente incorrectos, y delegarlas en quienes poseen la verdadera sabiduría.

Este sería uno de los fundamentos de la ingeniería social: son los expertos a través de la política, la propaganda y la legislación quienes deben marcar las pautas sociales, cambiar el comportamiento y la forma de pensar de los ciudadanos y alterar las estructuras sociales, en connivencia con los políticos. Así, hoy los gobernantes están empeñados en imponer cuotas por sexos, obligar a que en muchas profesiones haya el mismo número de hombres que de mujeres, en lugar de dejar a cada uno libertad para elegir su profesión, con independencia de su sexo.

En la realidad, tras fastidiar a mucha gente, a muchas empresas, imponiendo infinidad de trabas y restricciones, estas recetas suelen conducir al fracaso… aun cuando los expertos que las diseñan sean brillantes y, lo que todavía es menos común, tengan buenas intenciones…

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