Unos padres agresivos, inseguros, paranoicos

Juan M. Blanco

Nada hacía presagiar a Ugo Castorina, director de una escuela secundaria en BariItalia, que aquel día iba a resultar tan desafortunado. Para evitar la distracción de los alumnos, Castorina había prohibido el uso de teléfonos móviles durante el horario escolar. Pero ese día se personaron en el centro escolar varios padres que, ya irritados por las malas calificaciones de sus hijos en los últimos exámenes, vieron desbordada su paciencia cuando, en aplicación de la norma, algún profesor retiró los teléfonos celulares a sus retoños. Sin tiempo para argumentar o exponer razones, Castorina fue agarrado en el mismo pasillo del instituto y golpeado con furia. Como consecuencia, ingresó en el hospital donde le diagnosticaron heridas que tardarían diez días en sanar, regresando al centro escolar escoltado por la policía.

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