Hacia un mundo con mentalidad adolescente

Juan M. Blanco

Me encanta ver fotos antiguas. Y cuando observo retratos de nuestros abuelos o bisabuelos y las comparo con las de hoy, percibo una pequeña… o una gran diferencia. Ellos posaban serios, adustos; pero hoy casi todo el mundo sale sonriendo, o riendo, haciendo todo tipo de muecas, gracias o gestos. Y, aunque parezca un detalle insignificante, refleja un profundo cambio de actitud ante la vida: lo que antaño era propio de niños y adolescentes se ha convertido en algo común en los adultos.

Decía Milán Kundera que sería “impensable un busto de Julio Cesar riendo a carcajadas… pero los presidentes norteamericanos actuales parten hacia la eternidad ocultos tras el espasmo democrático de la risa. La risa es un espasmo y en el espasmo el hombre no se gobierna a sí mismo, lo gobierna algo que no es ni la voluntad ni la razón. Así, hoy, la ausencia de voluntad y razón, es decir lo infantil, se ha convertido en el estado ideal del hombre“.

También advirtió esta transformación el escritor Stefan Zweig  cuando describía la Viena de su juventud, a finales del XIX: “en aquellos tiempos todo el que quería prosperar tenía que disfrazarse para parecer mayor…

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