Juego de Tronos y la trampa de la posmodernidad

Javier Benegas y Juan M. Blanco

“Toda mi vida has deseado mi muerte”, reprocha Tyrion Lannister. “Sí, pero te negaste a morir”, responde su padre Tywin Lannister, quien siempre lo detestó por su deformidad, por ser un enano. Después, tras una breve pero dura conversación, Tyron matará a Tywin con dos disparos de ballesta, cometiendo así uno de los crímenes moralmente más execrables: el parricidio.

Sin embargo, en su caso, el crimen parece estar justificado, pues Tyrion es un personaje atormentado, víctima de su deformidad y del consiguiente maltrato. Ni siquiera su alta cuna le ha servido para eludir el repudio social. No solo los nobles sino también el populacho lo llama “Gnomo” o “Mediohombre”, dos calificativos que sus propios hermanos utilizan en numerosas ocasiones para referirse a él…

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